El ahorro en costes de embalaje raramente requiere grandes inversiones ni decisiones complicadas. En la mayoría de los casos, el margen de mejora está en los propios materiales que ya se están utilizando: el tipo de film, el número de capas aplicadas y la técnica de embalaje. Este caso documenta cómo una empresa distribuidora del Vallès Occidental, cliente de Flexpal, redujo su gasto en film estirable en un 32% en el plazo de dos meses, sin cambiar de maquinaria y sin interrumpir su operación en ningún momento. Los datos son reales; el nombre de la empresa se mantiene en anonimato por petición del cliente.

📷 Fotografía — Almacén distribuidora con palets preparados para expedición Foto de una zona de expedición de almacén logístico con varios palets envueltos en film estirable listos para carga. Ambiente de distribución industrial, formato horizontal. Representa visualmente el escenario del caso de éxito.

El punto de partida: situación inicial de la empresa

La empresa es una distribuidora de consumibles y material de oficina para el canal business-to-business, con sede en Sabadell (Vallès Occidental). Con una plantilla de 35 personas y una flota propia de 4 vehículos de reparto, su operación de almacén genera diariamente entre 70 y 90 palets de expedición, con una media de 80 palets/día en los 22 días hábiles del mes.

El perfil de carga es relativamente uniforme: cajas de papel y consumibles apiladas sobre europalets, peso medio por palet de 400-600 kg, altura media de 120-140 cm. No hay cargas especialmente irregulares ni esquinas cortantes que requieran film reforzado. Es, en definitiva, un caso de uso estándar para el que el film manual convencional de 23 micras es la solución que históricamente habían adoptado.

El responsable de almacén llevaba años usando el mismo proveedor de film y el mismo producto: bobinas de 300 metros de film manual estándar de 23 µm. El pedido habitual era de 100 bobinas cada 3-4 semanas, con un precio unitario de 4,20 €. El gasto mensual en film rondaba los 1.100-1.400 € al mes dependiendo del volumen de actividad.

El problema identificado: costes elevados y fatiga del operario

El contacto con Flexpal surgió no porque la empresa buscara activamente ahorrar en film, sino porque necesitaba reponer stock de palets y el responsable de almacén preguntó si también trabajábamos con film. Durante la conversación, mencionó dos problemas que consideraba "normales de la operación": el alto coste mensual del embalaje y las quejas recurrentes de los operarios sobre la fatiga acumulada en la jornada de mañana, cuando se concentra la mayor parte de la preparación de pedidos.

Le propusimos realizar una auditoría de consumo básica antes de hacer ninguna propuesta de cambio. El responsable de almacén aceptó: tenía curiosidad por saber cuánto film consumían realmente por palet.

El resultado de la auditoría fue revelador. Se pesaron las bobinas antes y después de su uso durante 3 días, contando los palets envueltos con cada bobina. El consumo real resultó ser de 25-28 metros de film por palet, frente a los 20 metros teóricos que correspondería a 4 vueltas con solapamiento estándar. La diferencia correspondía a que los operarios aplicaban de media 5-6 vueltas por palet, no 4, y el inicio y final del embalaje consumía metraje adicional por una técnica no optimizada.

La auditoría: el paso más importante

Medir antes de actuar es fundamental. Sin los datos reales de consumo por palet, cualquier propuesta de mejora es una estimación. La auditoría básica con una balanza y tres días de registro demostró que el 25-30% del film consumido era innecesario. Ese dato transformó la conversación: ya no era "probaremos a ver si ahorramos algo", sino "tenemos un ahorro cuantificado esperando ser capturado".

El diagnóstico completo reveló tres problemas concretos. Primero, sobreenvoltura sistemática: 5-6 vueltas cuando 4 eran suficientes para el tipo de carga. Segundo, técnica de inicio ineficiente: los operarios iniciaban el embalaje dando varias vueltas extra en la base del palet para sujetar el film, cuando existe una técnica de sujeción inicial más eficiente. Tercero, el film de 23 µm requería más esfuerzo de estiramiento manual, lo que contribuía a la fatiga reportada y, paradójicamente, a un consumo mayor porque el operario soltaba el film con más frecuencia para descansar, generando solapes adicionales.

La solución propuesta: film preestirado y protocolo de embalaje

La propuesta de Flexpal se articuló en dos elementos: cambio del producto y formación técnica breve.

En cuanto al producto, se recomendó cambiar de film manual estándar de 23 µm a film preestirado de 10 µm en bobinas de 500 metros. El film preestirado, al estar ya estirado de fábrica, requiere prácticamente cero esfuerzo de estiramiento durante la aplicación, elimina la fatiga del operario y permite mantener una tensión más uniforme a lo largo de todo el embalaje. Al tener la mitad del grosor, consume la mitad de plástico por metro, y su mayor longitud por bobina (500 m vs 300 m) reduce la frecuencia de cambio de bobina.

En cuanto al protocolo, se propuso establecer un estándar explícito de 4 vueltas por palet para este tipo de carga, con una técnica de inicio de sujeción del film al palet que consume solo un cuarto de vuelta adicional en lugar de la vuelta y media que se estaba haciendo. Esta parte no requería ninguna inversión: solo 30 minutos de demostración práctica con los operarios del turno de mañana.

Se acordó un periodo de prueba de 4 semanas con una paleta de 200 bobinas de preestirado, sin compromiso de cambio permanente hasta verificar los resultados. El precio de las bobinas de preestirado de 500 m era de 5,80 €/unidad en el volumen acordado.

Resultados: comparativa antes y después

Tras las 4 semanas de prueba, se realizó un nuevo seguimiento del consumo. Los resultados fueron consistentes con la estimación previa, e incluso ligeramente mejores en algunos parámetros.

Parámetro Situación anterior Situación nueva Variación
Film utilizado Manual estándar 23 µm, 300 m Preestirado 10 µm, 500 m
Vueltas por palet 5-6 vueltas (real medido) 4 vueltas (protocolo) -25%
Metros de film por palet 26 m (media real) 20 m (preestirado) -23%
Plástico por palet ~30 g (23 µm × 26 m) ~10 g (10 µm × 20 m) -67%
Coste material por palet 0,85 € 0,58 € -32%
Gasto mensual (80 pal/día) ~1.496 €/mes ~1.021 €/mes -475 €/mes
Bobinas consumidas/mes ~116 bobinas × 300 m ~70 bobinas × 500 m -40% en nº de bobinas

El ahorro mensual neto fue de 475 €, equivalente a 5.700 € al año. Expresado como porcentaje del gasto anterior, representa una reducción del 31,7%, rozando el 32% anunciado en el objetivo inicial. No hubo ningún coste de transición: el cambio de bobinas de film no requirió ninguna modificación en los dispensadores manuales existentes, y la formación técnica no supuso ningún coste adicional.

El beneficio adicional más valorado por el responsable de almacén no fue económico: fue la reducción de las quejas de los operarios sobre la fatiga. Tras dos semanas con el nuevo film, el responsable confirmó que ningún operario había mencionado la fatiga en los brazos ni en la espalda asociada al embalaje, algo que antes era una queja habitual en el turno de mayor actividad.

📷 Fotografía — Antes y después: comaparativa de bobinas Imagen comparativa: a la izquierda, bobina estándar de 300m y 23 µm (antigua situación); a la derecha, bobina preestirada de 500m y 10 µm (nueva situación). Ambas sobre la misma superficie con etiqueta visible. El contraste visual entre los dos tipos refuerza la narrativa del cambio.

Lecciones aprendidas y cómo replicar este ahorro en tu empresa

Este caso ilustra con claridad que el ahorro en costes de film estirable rara vez requiere grandes inversiones. Las tres lecciones principales que se pueden extraer son aplicables a la mayoría de operaciones de almacén de características similares.

Lección 1: Medir antes de actuar. Sin la auditoría de consumo, la empresa habría continuado con el mismo producto y el mismo proveedor, asumiendo que el gasto era inevitable. El simple acto de pesar las bobinas y contar los palets durante tres días revelló un desperdicio del 25-30% que nadie había cuantificado antes. Esta información fue la base de toda la decisión posterior.

Lección 2: El producto correcto es más importante que el precio por bobina. El film preestirado cuesta más euros por bobina que el estándar (5,80 € vs 4,20 €), pero el coste por palet es inferior porque una bobina de preestirado cubre más palets. Comparar el precio por bobina sin considerar el rendimiento por bobina es un error frecuente en las comparativas de proveedores de film.

Lección 3: El protocolo de embalaje vale dinero. Definir explícitamente cuántas vueltas se aplican y cómo se inicia el embalaje es una medida de coste cero que generó en este caso un 25% de reducción en el consumo de forma inmediata. En empresas con varios operarios y rotación de personal, la ausencia de protocolo tiende a generar sobreenvoltura sistemática que se acumula en miles de euros al año.

Si quieres saber si tu empresa tiene un perfil similar y si existe un margen de ahorro comparable, el punto de partida es el mismo: una auditoría básica de consumo real por palet, que puedes hacer tú mismo siguiendo el método descrito en nuestro artículo sobre cálculo de consumo de film. Una vez tengas ese dato, podemos prepararte una propuesta comparativa con los números específicos de tu operación.

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