Cuando se habla de film para paletizar, la mayoría de empresas llevan años usando el mismo tipo de film estirable manual que han utilizado siempre. Sin embargo, en los últimos años el film preestirado ha ganado cuota de mercado de forma notable, y no sin razón: sus ventajas en ergonomía, coste real por palet y sostenibilidad son suficientemente significativas como para que cualquier empresa que paletice con regularidad las evalúe con atención. En este artículo comparamos en profundidad el film preestirado y el film estirable convencional, analizando sus diferencias técnicas, su rendimiento económico y los escenarios en que cada uno resulta más ventajoso.

La confusión entre ambos tipos es comprensible: a primera vista, una bobina de film preestirado y una bobina de film estirable estándar pueden parecer similares. Ambas son películas de polietileno, ambas se aplican de forma manual alrededor del palet y ambas cumplen la misma función básica de sujetar y proteger la carga. Las diferencias, sin embargo, son técnicamente relevantes y tienen consecuencias económicas reales en el día a día de cualquier almacén.

📷 Fotografía — Bobina de film preestirado vs bobina estándar Foto comparativa de una bobina de film preestirado (más delgada, menor diámetro aparente, mayor número de metros) junto a una bobina de film estirable estándar de 23 micras. Ambas sobre una superficie plana con sus etiquetas técnicas visibles. Buena iluminación de estudio.

Diferencias técnicas: cómo se fabrica y por qué importa

La diferencia fundamental entre ambos tipos radica en el momento y el lugar en que se produce el estiramiento del film. En el film estirable convencional —ya sea de 20, 23 o 30 micras— el material se fabrica y se entrega en bobina en su estado sin estirar. Es el operario quien, durante la aplicación, ejerce la fuerza necesaria para estirar el film alrededor del palet. Esta elongación puede llegar al 100-150% de la longitud original, dependiendo de la fuerza aplicada y del tipo de film.

El film preestirado, en cambio, ya ha sido elongado durante el proceso de fabricación, normalmente hasta el 250-300% de su longitud original. En fábrica, el film pasa por rodillos a distintas velocidades que lo estiran de forma controlada y homogénea antes de enrollarlo en la bobina. El resultado es un material mucho más fino —entre 8 y 12 micras— pero que ha agotado la mayor parte de su capacidad de elongación. Cuando el operario lo aplica, el film no necesita ser estirado: simplemente se envuelve alrededor de la carga con una tensión muy ligera.

Esta diferencia en el proceso de fabricación explica todas las demás diferencias entre ambos tipos: el esfuerzo de aplicación, el número de metros por kilogramo de plástico, la fuerza de retención final y el coste por palet. Comprender el proceso es la clave para valorar correctamente cuál de los dos tipos es más adecuado en cada situación.

¿El preestirado sujeta igual que el estándar?

Esta es la pregunta más habitual cuando se introduce el film preestirado en una operación. La respuesta es sí: la fuerza de retención del preestirado es equivalente a la del film estándar correctamente aplicado, porque en ambos casos lo que determina la sujeción es la tensión elástica del material, no su grosor. El preestirado llega a la carga ya en tensión; el estándar necesita que esa tensión la genere el operario. El resultado final, en términos de fuerza de compresión sobre la carga, es comparable.

Ergonomía: el argumento más poderoso del preestirado

La aplicación manual de film estirable estándar es una de las tareas más físicamente exigentes en el almacén. Envolver un europalet de 1,6 metros de altura con 4-6 capas completas implica que el operario camine varias veces alrededor de la carga mientras tira del film con una fuerza de entre 5 y 15 kg dependiendo del grosor y el ajuste del dispensador. Repetido decenas de veces al día, este esfuerzo acumula una carga musculoesquelética significativa sobre muñecas, codos, hombros y espalda baja.

Los estudios de análisis ergonómico en almacenes de distribución han documentado que la aplicación repetitiva de film estirable manual convencional es un factor de riesgo relevante para lesiones musculoesqueléticas de miembro superior y columna lumbar, especialmente en operarios que paletizen más de 30-40 cargas al día. Estas lesiones tienen un coste real para las empresas: bajas laborales, sustituciones de personal, costes de prevención y, en los casos más graves, procesos de incapacidad laboral.

Con el film preestirado, el esfuerzo de aplicación se reduce de forma drástica. El operario simplemente guía la bobina alrededor del palet: no hay que tirar, no hay que vencer la resistencia del material. El esfuerzo muscular requerido se reduce en un 70-80% respecto al film estándar, según los estudios disponibles. Para empresas con operarios que paletizen con regularidad, esta reducción del esfuerzo tiene un impacto directo en la salud del equipo y en los costes de prevención de riesgos laborales.

Análisis de coste por palet: más metros, menos gasto

Uno de los malentendidos más frecuentes sobre el film preestirado es que, al tener un precio por bobina similar o incluso algo superior al del film estándar, resulta más caro. Este razonamiento ignora un dato fundamental: el número de metros por bobina y el consumo real de metros por palet.

Una bobina de film estándar de 23 micras y 300 metros pesa aproximadamente 2,7 kg y permite envolver entre 15 y 20 palets, a razón de unos 16-20 metros por palet. Una bobina de film preestirado de 10 micras y 500 metros pesa alrededor de 1,8 kg y permite envolver entre 25 y 35 palets, a razón de unos 14-20 metros por palet también. Sin embargo, dado que el preestirado ya viene estirado de fábrica, el número de metros efectivos por kilogramo de plástico es muy superior: el mismo peso de material rinde mucho más.

Cuando se hace el cálculo correcto —coste total por número de palets embalados por bobina— el film preestirado resulta habitualmente más económico que el film estándar, o como mínimo equivalente, con la ventaja adicional de la ergonomía y la sostenibilidad. En muchos casos documentados, las empresas que han hecho la transición del film estándar al preestirado han reportado reducciones en el gasto de embalaje de entre el 15% y el 30%.

Cómo calcular el coste real por palet

Para comparar correctamente el coste por palet de dos tipos de film, divide el precio por bobina entre el número de palets que puedes envolver con esa bobina. No te fijes solo en el precio por bobina ni en el precio por metro: lo que importa es el coste unitario por palet embalado, que es la unidad de medida relevante para tu operación.

Sostenibilidad: menos plástico por palet embalado

La dimensión medioambiental es otro punto diferencial del film preestirado frente al estándar. Al consumir entre un 30% y un 50% menos de plástico por palet embalado —gracias a su mayor rendimiento en metros por kilogramo— el preestirado genera significativamente menos residuos plásticos por unidad de carga transportada.

Para una empresa que embalce 100 palets diarios durante 250 días laborables al año (25.000 palets anuales), pasar de film estándar a preestirado puede suponer una reducción de varios cientos de kilogramos de plástico al año. En un contexto en que la normativa europea presiona cada vez más hacia la reducción del plástico en embalajes industriales, esta reducción no es solo una mejora ambiental sino también una adaptación anticipada a requisitos regulatorios que van a ser cada vez más exigentes.

Además, varias cadenas de distribución minorista y grandes retailers europeos ya exigen a sus proveedores logísticos información sobre el consumo de plástico en embalajes o directamente requieren el uso de materiales con menor huella plástica. Utilizar film preestirado puede ser un argumento en auditorías de sostenibilidad de clientes o en procesos de homologación como proveedor de cuentas clave.

Tabla comparativa: preestirado vs estirable convencional

Característica Film Estirable Estándar Film Preestirado
Espesor 20–23 µm (estándar) / 23–30 µm (reforzado) 8–12 µm
Metros por bobina 150–300 m 400–600 m
Esfuerzo de aplicación Medio-alto (operario estira durante aplicación) Mínimo (ya viene estirado de fábrica)
Fuerza de retención Buena (depende de la aplicación) Buena (tensión constante y uniforme)
Palets por bobina 15–25 palets 25–40 palets
Coste por palet Referencia base 15–30% inferior
Plástico por palet Referencia base 30–50% menos
Riesgo ergonómico Medio-alto en uso intensivo Bajo
Inversión inicial Muy baja (solo dispensador) Baja (dispensador compatible o específico)
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¿Cuándo sigue siendo mejor el film estirable convencional?

El film preestirado tiene ventajas claras en la mayoría de escenarios de aplicación manual, pero hay situaciones en que el film estándar convencional sigue siendo la mejor opción. La más evidente es el caso de cargas muy pesadas o con forma irregular que requieren una fuerza de compresión especialmente alta: en estos casos, el film manual reforzado de 23-30 micras, aplicado con la tensión adecuada, puede ofrecer una sujeción superior a la del preestirado, especialmente en los primeros metros de película que anclan la carga.

También es relevante considerar la disponibilidad y compatibilidad de los dispensadores. El film preestirado requiere un dispensador adecuado que permita girar la bobina con la tensión mínima requerida. Los dispensadores de tensión muy alta diseñados para film estándar pueden no ser compatibles con el preestirado sin ajuste previo. En empresas donde ya existe un parque de dispensadores estándar en buen estado, el cambio puede requerir una inversión adicional en nuevos dispensadores que debe incluirse en el cálculo de rentabilidad.

Finalmente, para volúmenes muy bajos —por debajo de 10-15 palets al día— la diferencia de coste total entre ambos tipos no suele justificar el cambio si la empresa ya está satisfecha con el film que utiliza. A estos volúmenes, el ahorro económico absoluto es modesto y el riesgo ergonómico también es menor por el menor número de repeticiones.

📷 Fotografía — Operario aplicando film preestirado sin esfuerzo Foto de un operario envolviendo un palet con film preestirado, mostrando la facilidad de aplicación: postura relajada, sin tensión visible en brazos o espalda. Comparar visualmente con la postura de esfuerzo del film estándar si es posible. Almacén limpio, buena luz.

Conclusión: el preestirado gana en la mayoría de escenarios de aplicación manual

Si tu empresa paletiza entre 20 y 100 cargas diarias con film manual, el film preestirado merece una evaluación seria. Las ventajas en ergonomía son inmediatas y tangibles para los operarios desde el primer día. Las ventajas económicas se hacen evidentes en el primer mes si se mide correctamente el coste por palet embalado. Y la reducción de plástico es un beneficio medioambiental real que puede ser útil en auditorías de sostenibilidad.

La transición del film estándar al preestirado no es un cambio traumático: requiere simplemente verificar la compatibilidad del dispensador, hacer una breve formación al equipo sobre la nueva técnica de aplicación y realizar una prueba con una tipología de carga representativa antes de implantarlo de forma general. En la mayoría de casos, las empresas que hacen la prueba confirman los beneficios y no vuelven al film estándar.

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